“El Cristo de San Juan de la Cruz”, de Salvador Dalí

Salvador Dalí, famoso pintor surrealista español.

Dalí se inspiró en un pequeño dibujo del místico español San Juan de la Cruz que dibujó al Cristo Crucificado con una perspectiva “desde arriba”, no de frente, como comúnmente se lo representó.

Dali comentó que se conmovió con ese dibujo y que luego tuvo un sueño en el que vio a Cristo en la misma posición y en el que se le pedía que lo pintara.

Esta obra de arte de pintura surrealista, realizada en 1951, nos muestra otra novedad: es un Cristo que no tiene ninguna de las manifestaciones de la Pasión. No tiene heridas, ni sangre, ni clavos, ni corona de espinas.

No es un cuerpo contorsionado por el dolor, sino sereno. Un cuerpo vital no moribundo.

“Mi preocupación era pintar un Cristo bello, como el mismo Dios que el encarna”, manifestó Dali.

El cuadro expresa una dimensión cósmica y espiritual del drama de la crucifixión, con el Cristo que esta elevado por encima del cielo y ese paisaje terreno que representa la apacible bahía en Port Lligat, Cataluña, donde Dalí vivió.

Nos hace contemplar el drama de la Pasión desde una apertura a lo trascendente, al misterio del Cristo de Naturaleza humana pero también divina que vence el dolor y la muerte. Lo divino se queda  siempre con la ultima palabra.

Este cuadro, que inspiró e inspira a millones de personas, nos invita a contemplar a Jesus, el Cristo. Nos llama a reflexionar y a orar ante la Cruz.

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