El instante en que Dios se acerca al hombre

La creación de Adán

En la Capilla Sixtina, Miguel Ángel representa a Dios extendiendo su mano hacia Adán. Sus dedos casi se tocan, pero entre ellos queda un pequeño espacio. Allí parece concentrarse todo el misterio de la escena.

Adán espera. Dios se acerca.

La obra nos recuerda que la vida es un don recibido de Dios y que el ser humano ha sido creado a su imagen y semejanza. No somos fruto del azar ni estamos llamados a vivir alejados de nuestro Creador: nuestra existencia comienza con una iniciativa de amor de Dios.

Ese pequeño espacio entre los dedos también puede hablarnos de nuestra propia vida espiritual. Dios está cerca, sale a nuestro encuentro y nos ofrece su gracia; pero espera también nuestra respuesta.

Tal vez la pregunta que nos deja: cuánto permitimos hoy que Dios toque nuestra vida.

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