Agrupamos algunas frases pastorales del Papa León XIV durante su viaje apostólico a África para que nos ayude a meditar y caminar con el Señor.
Pongamos a Jesús, Luz del mundo, en el centro de nuestra vida.
“Solo Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Fuera de Él, caminamos en tinieblas, aunque parezca que avanzamos.” (Homilía en la Basílica de San Agustín, Annaba, Argelia).
La vida espiritual madura cuando el corazón aprende a decir como san Pablo: ‘Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí’.” (Encuentro con sacerdotes y religiosos en Luanda, Angola).
“Permitan que Jesús sea el centro de su corazón. Cuando Él reina en el interior, la paz, la alegría y la libertad llegan como frutos maduros.”(Mensaje a las familias cristianas en Douala, Camerún).
“Que Jesús sea el Señor de sus vidas, no un simple acompañante. Entréguenle el corazón entero y descubrirán la libertad de los hijos de Dios.” (Mensaje final de despedida desde el aeropuerto de Malabo).
Jesús, nos ama sin límites
“Miren a Jesús crucificado: allí está el amor que no calcula, que se entrega hasta el final. Esa es la medida de la vida espiritual auténtica.” (Vía Crucis con jóvenes en Bamenda, Camerún).
“En la cruz, Jesús nos mostró que el amor más grande es dar la vida por los demás. Esa es la cumbre de toda espiritualidad cristiana.” (Vía Crucis en el Monte de los Mártires, Argelia).
Jesús quiere transformarnos. Dejemos obrar al Epíritu Santo
“La vida espiritual no es una emoción pasajera, es una amistad diaria con Jesús. Háblenle, escúchenlo en el Evangelio, permítanle que los transforme.”(Encuentro con seminaristas y novicios en Yaundé, Camerún).
“Jesús no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo. Quien se encuentra con Él vivo ya no puede vivir como antes; nace de nuevo en el Espíritu.”(Homilía en la Misa campal de Luanda, Angola).
“La santidad no consiste en hacer cosas grandes, sino en dejar que Jesús viva en nosotros. Dejen que su Espíritu los moldee como arcilla en las manos del alfarero.”(Encuentro con movimientos laicales en Douala, Camerún).
“La verdadera conversión no es cambiar de religión, es dejar que Jesús transforme nuestra vida desde dentro. Él hace nuevas todas las cosas.” (Homilía en la Misa de clausura del viaje en Malabo).
“El Espíritu Santo es el alma de la vida espiritual. Pidámosle que nos enseñe a conocer más a Jesús y a amarlo más intensamente.” (Encuentro con movimientos carismáticos en Bata, Guinea Ecuatorial).
Orar para unirnos a Jesús
“Sin oración, no hay vida espiritual. Sin Jesús en el centro de la oración, esta se vuelve vacía. ¡Busquen su rostro cada día!”(Encuentro con comunidades contemplativas en Angola).
“Jesús nos llama a la intimidad con Él. No tengan miedo del silencio interior: allí habla el Señor, allí se renueva la vida espiritual.” (Retiro con obispos africanos en Bata, Guinea Ecuatorial).
“Jesús nos invita a subir al monte con Él. En la oración contemplativa encontramos la fuerza para bajar y servir con amor.” (Retiro espiritual con obispos en las montañas de Camerún).
Jesús Resucitado es nuestra esperanza
“Jesús Resucitado es la única esperanza verdadera. África lo sabe bien: en medio del sufrimiento, Él sigue venciendo a la muerte y abriendo caminos de vida nueva.”(Homilía en el Estadio de Malabo, Guinea Ecuatorial).
“Mantengan la mirada fija en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe. En Él encontrarán la fuerza para superar todo cansancio espiritual y toda prueba.” (Mensaje final de despedida a los fieles africanos desde el avión papal). La verdadera vida es unirse y entregarse al Amor
“Quien permanece en Jesús permanece en el amor. Esa es la raíz de toda evangelización y de toda verdadera alegría cristiana.” (Mensaje a los catequistas en Argel).
Jesús nos enseña que la humildad y el servicio es tener Vida en El.
“Jesús lavó los pies de sus discípulos. La vida espiritual auténtica siempre pasa por el camino de la humildad y del servicio humilde.” (Ceremonia del Lavatorio de los pies en una prisión de Angola).
“Jesús no es un recuerdo del pasado, es el Viviente que hoy camina a nuestro lado. Reconózcanlo en la Eucaristía y en el hermano que sufre.” (Homilía en la Catedral de San Pedro, Yaundé, Camerún).

